Sería iluso que los fisioterapeutas pensásemos que solo con nuestro trabajo en un paciente con afectación neural, éste se recuperaría por completo debido a nuestra intervención.

-¿Es posible?
-Sí, claro que puede serlo, pero resulta poco probable.
Las razones de esta improbabilidad son que en muchas ocasiones el paciente neurológico no arrastra solamente un daño motor, sino una afectación cognitiva, del lenguaje, de las praxis del día a día, epilepsias, trastornos del sueño, trastornos neurovegetativos y un largo etcétera.

Por norma en este país los equipos multidisciplinares existen y como se dice aquí, en Galicia, “unos funcionan y otros no”.

¿Cuáles funcionan?

Aquellos en los que cada profesional asume su rol y sus competencias dentro del proceso de recuperación del paciente.

-Médico Neurólogo: Control de las secuelas o de la enfermedad en sí, control farmacológico, asistencia en complicaciones. Asistencia al entorno cuando sea necesario.

-Enfermería: Sobre todo en procesos más agudos. Promoción de la salud, cuidados del paciente, analíticas, formación del entorno. Administración de la medicación, vendajes…

-Fisioterapeuta:  Recuperación motriz y funcional del paciente. Formación del entorno cuidador del paciente, en lo que se refiere a posicionamientos, transferencias, movilizaciones y realización de actividades adaptadas durante el proceso de recuperación.

-Psicólogo: Recuperación habilidades cognitivas. Asistencia emocional de paciente y entorno.

-Logopeda: Recuperación habla, lenguaje, capacidad de memorización, praxias, movilidad facial…

-Terapeuta Ocupacional: Búsqueda de la independencia del paciente. Adaptación del entorno a las necesidades. Manejo en las actividades de la vida diaria.  Asesoramiento en elección de sillas de ruedas, posicionamiento del paciente en la misma, etc.

El orden de los factores no altera al producto, y el objetivo final de todos y cada uno de los que intervenimos en la recuperación debe ser una mejora sustancial de la calidad de vida del paciente en todos los aspectos y, en la medida de lo posible, de su entorno.

Considero que el equipo debe ser horizontal, es decir, sin jerarquías. Y es aquí donde los facultativos pueden protestar y con razón… o no.
La horizontalidad del equipo se fundamenta en que todos comparten la información, todos son especialistas en un campo, todos ven al paciente y por tanto todos aportan sus conocimientos para la mejora del mismo. Por supuesto que un neurólogo tendrá una excelente formación en neurofisiología cosa que quizá el fisioterapeuta o el logopeda no tengan, pero éstos, sí la tienen (normalmente) en aspectos biomecánicos y funcionales del cuerpo humano.

Si la recuperación del paciente fuera un puzzle, los profesionales que nos encargamos de ella debemos encajar y complementarnos; unir todas las piezas de forma sólida será una de las mejores cosas que podemos hacer por aquel al que tratamos.

Posdata: Muchos se pueden preguntar “¿Y el médico rehabilitador?”.

Bien, no he considerado oportuno colocar ahí al rehabilitador, no por omisión ni menosprecio de su trabajo, ni mucho menos. Me baso en mi práctica clínica diaria para considerar que en muchos casos una buena formación del equipo de rehabilitación propiamente dicho (fisioterapeutas, logopedas y terapeutas ocupacionales) es capaz de valorar, y pautar un tratamiento óptimo no invasivo al paciente.

Pero contar con un médico rehabilitador dentro del equipo sería una mano más a tirar del paciente, más conocimientos sobre la mesa y más competencias que estarían ahí al servicio único y exclusivo de la recuperación.